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El cultivo en contenedores

enero 17th, 2009

Cuando colocamos una planta en un contenedor ( o recipiente, maceta o similar) estamos creando unas condiciones artificiales y deberemos, tambien de forma artificial, compensar las deficiencias que la planta pueda encontrar.

Debido a la limitación de espacio, la gestión del riego requiere mayores atenciones. De igual manera, la fertilización es más crítica pues facilmente se pasa de la carencia por lixiviación ( lavado) al exceso de sales.

Por otra parte, el susbtrato tiende a empaquetarse o compactarse, reduciendo la aireación de las raíces.

Y los contenedores se calientan hasta límites perjudiciales cuando están expuestos al sol y se congelan con facilidad en el invierno.

En pocas palabras: las plantas cultivadas en recipientes están prisioneras y no tienen acceso a recursos alternativos para paliar los problemas antes comentados.

Los tratados de botánica parecen coincidir en las necesidades básicas de las raíces. A saber:

 

- respiración

- absorción de agua

- absorción de nutrientes

- soporte.

Las funciones de respiración y de absorción de agua constituyen el binomio más importante, viniendo determinado por el substrato y nuestro modo de regar.

Estos suelen ser puntos muy sencillos, sin embargo y en la práctica, su deficiente adecuación es responsable de la mayor parte ( quizá > del 90% ) de los fracasos o errores de los cultivos en recipientes.

Por contra y en general, la aportación de nutrientes, aunque importante, no suele ser tan crítica debido a las amplias tolerancias de las plantas y a la capacidad de intercambio iónico de los substratos.

Entonces hemos quedado en que las raíces necesitan aireación. Tanto para poder tomar el oxígeno necesario para su respiración como para poder evacuar con rapidez el anhídrido carbónico resultante.

Al mismo tiempo, la planta necesita absorber agua a través de las raíces.

Está claro que se origina un escenario que puede presentar ciertas dificultades por cuanto resulta una cierta incongruencia. Si hay un exceso de agua, ésta impedirá la entrada de aire, las raices no podrán respirar y algunas de ellas morirán por este hecho. Si nos excedemos queriendo garantizar la aireación puede faltar agua.

En ambos casos la planta sufre e incluso puede llegar a morir.

Podríamos deducir que el difícil equilibrio entre aire y agua se alcanza mediante un substrato que permita la entrada de aire poco despues de haber regado y regando de forma adecuada.

pero, pero…. ¿cómo se riega de forma adecuada?

Hablemos un poco antes de las características físicas del substrato relacionadas con el agua.
Un substrato cualquiera está compuesto por una parte sólida y por una serie de espacios vacíos o poros. Normalmente el substrato tambien incorpora algo de humedad, por lo que contiene agua que está llenando parcialmente estos poros.

En un contenedor lleno de substrato se pueden dar algunas definiciones que nos ayudarán a digerir mejor los términos :

- Volumen del contenedor: volumen total interno de un contenedor dado.

- Porosidad efectiva: es el volumen de todos los poros interconectados ( abiertos) del substrato que hay en un contenedor dado.

- Capacidad del contenedor: representa el total de agua que es capaz de retener el substrato de un contenedor. En otras palabras, es el volumen de agua que permanece en el substrato de un contenedor despues de saturarlo de agua y dejarlo drenar ( escurrir) durante unas horas.

- Volumen de aire en el contenedor: es el volumen de aire que existe en el substrato de un contenedor despues de saturarlo de agua y dejarlo drenar unas horas.

El tipo de substrato y si éste ha sido compactado o apretado influyen, entre otras cosas, en todos los valores anteriores ( excepto, obviamente, el volumen del contenedor).

Veamos las posibilidades de absorción de agua por parte de las raíces.

En un contenedor el agua que llena los poros está a la presión atmosférica. Las raíces , para absorber el agua, deben ejercer una succión o depresión(inferior a la atmosférica). Ésta depresión se ejerce a través de las membranas semipermeables de las raíces, destacando de ella dos sumandos o actuaciones:

a/ la depresión generada en las hojas debida a la evapo-transpiración y transmitida hasta las raices por medio del sistema vascular de la planta.

b/ La diferencia de presiones osmóticas dentro y fuera de la raiz; dependen de la concentración en cada lado de la membrana, es decir, de la concentración de sales dentro y fuera de la raiz.
De otra parte, el agua que permanece en los poros necesita unos valores de succión o depresión para movilizarse. Estos valores son mayores cuanto más pequeños son los poros. Tambien cada componente del substrato (cada material que lo compone) tiene unos coeficientes diferentes. Es decir, el agua está “pegada” al material del substrato y la depresión total generada en la raiz origina una fuerza de cohesión molecular del agua que se encuentra llenando el poro con el que la raiz está en contacto.

La depresión más habitual suele estar comprendida entre 0 y 1 bar. ( el valor 0 corresponde a situaciones de saturación de substrato ).

Así, puede llegar un momento en el que aunque exista algo de agua en el substrato, la depresión que haría falta para moverla es superior a la que puede ejercer la planta. En este momento pues, aún quedando algo de agua, la planta no la puede utilizar y se marchita.
Hemos entrado en el concepto de que no toda el agua que hay en el substrato está disponible para la planta. El agua total retenida se subdivide pues, en agua disponible y agua no disponible.

El llamado punto de marchitez permanente es el porcentaje del volumen del substrato que contiene agua no disponible. Ahora bien, en substratos de idénticas porosidades, el punto de marchitez permanente depende de la concentración de sales en el substrato. Una concentración elevada puede tender a originar una ósmosis en sentido inverso que contrarresta la succión por evapo-transpiración. En este caso habrá que “ayudar” a las raices haciendo que el agua esté más facilmente disponible. Por ello hay que regar con mayor frecuencia las plantas que están en condiciones de elevada salinidad…

Volviendo a los poros, podríamos clasificarlos en base a sus tamaños, siendo los macroporos ( > de 416 micras) los que se vacían inmediatamente despues de regar, facilitando el drenaje. Los mesoporos ( entre 416 y 10) son los que contienen el agua disponible para la planta. Los microporos ( de 10 a 0.2) contienen agua no disponible para la planta pero esta agua actúa como reserva, ya que puede pasar lentamente a los mesoporos al agotarse la de éstos. Y los ultramicroporos ( < 0.2) que tambien contienen agua no disponible.

Recordemos que la suma de todos los poros anteriores representa la porosidad efectiva. Y que el volumen de aire correspondería, aproximadamente, a los macroporos. Y que la capacidad del contenedor correspondería a todos los tipos de poros menos los macroporos.

Y es que en un contenedor siempre hay una zona inferior donde la circulación de aire es escasa o nula porque permanece empapada la mayor parte del tiempo. La parte superior, sin embargo, recupera pronto la posibilidad de aireación.

Es decir, existe un nivel por debajo del cual el sustrato se encuentra practicamente saturado. Este nivel recibe el nombre de tabla de agua en reposo. Es importante ser conscientes de la existencia de este nivel en el cultivo en recipientes, pues puede afectar al cultivo con relativa facilidad al interferir la tabla de agua con el sistema radical.

Este nivel, como antes comentábamos, depende del sustrato empleado, de su porosidad y de la altura del contenedor.

Un mismo sustrato puede comportarse de maneras diferentes. Los resultados de nuestros cultivos en contenedores dependerá en cierto grado ( entorno al 20% ) de las características iniciales del sustrato y el restante 80% aproximado, de la manipulación del mismo a lo largo del ciclo vital de la planta.

Es decir, las características de aireación y de retención de agua no las determina el sustrato “para siempre” sino que dependen sobremanera de nuestras acciones.

Los detalles que debieramos considerar a lo largo de toda la vida de un sustrato serían :
- el tipo de sustrato ( obviamente); que dependerá de los materiales que intervengan en su composición.

- el contenedor; donde los tiestos verticales y en altura optimizan sobre las horizontales y los cuadrados resultan mejores que los redondos pues suelen

tener un volumen superior ( mas poros, mas reservas).

- la manipulación del sustrato; no conviene comprimir el sustrato para no reducir el volumen de los poros grandes y ha de estar ligeramente húmedo en su momento de manipulación.

- La forma de regar; si se riega echando el agua de golpe el substrato se compacta con más facilidad, perdiendo volumen de aire.

El desplazamiento del agua dentro del sustrato se origina principalmente por gravedad (drenaje). Sin embargo existe otro desplazamiento posible ( en horizontal o vertical con sentido ascendente) que se denomina conductividad hidráulica ,y que se debe principalmente a la capilaridad.

Es decir, cuando un volumen de sustrato poco húmedo se pone en contacto con otro más húmedo, el agua del último va impregnando el menos húmedo. La conductividad hidráulica es relativamente baja en sustratos no saturados, por lo que los desplazamientos de agua son bastante lentos. Si una raíz llega a extraer toda el agua disponible en un punto, resulta bastante lento que este punto vuelva a recuperar agua. Antes la raíz habrá crecido alcanzando así otro punto vecino con suficiente agua.

Esto puede servir para comprender por qué una planta puede marchitarse en las horas de máximo calor a pesar de haber suficiente agua en el sustrato y estar las raices con aspecto sano.

Volvamos al asunto del riego. Del cómo regar….

El riego es la acción más importante para nuestras niñas. Muchas veces nuestros excesivos cuidados les hacen mas mal que bien e incluso las matan.

Una planta está formada principalmente por agua. Desde un 80% en hojas, cogollos y raíces hasta un 50% en otras partes como tallo y ramas. Pero el agua no está en forma estática sino que circula por el interior de la planta.

El H2O es captado por las zonas pilíferas de las raíces y éstas originan una presión que “empuja” el agua hacia las hojas.

Estas hojas, cuando los estomas están abiertos, evaporan agua a través de ellos. A éste fenómeno se le denomina transpiración. La falta de agua en las hojas origina una presión interna menor que “tira” del agua proveniente de las raíces.

La transpiración es el principal motor para el ascenso del agua. El “empuje” desde las raices tiene una menor relevancia como causa de esta circulación.

Por lo tanto, en el fondo de la cuestión se encuentran los estomas, abiertos o cerrados. Durante la noche los estomas se cierran y la hoja no transpira. Sin embargo, las raices siguen creando la presión que “empuja” el agua hacia arriba y otro poco de agua exuda por las hojas para aliviar el exceso de presión.

Si la atmósfera es húmeda, se observan unas gotitas en los bordes de los foliolos. Ésto se denomina gutación.

Cuando no llega suficiente agua a las hojas, éstas se marchitan y los estomas se cierran total o parcialmente.Este mecanismo de autodefensa tiene unos resultados limitados: si a una planta le falta un poco de agua, se protege de forma automática contra más pérdidas cerrando estomas. Si la carencia de agua va en aumento, la planta finalmente sufrirá o morirá.

La temperatura elevada , el viento y la baja humedad atmosférica aceleran la evaporación del agua. En dias con estas condiciones hay que estar más atento a las necesidades de agua de las plantas….

El agua circulante cumple tres finalidades:

a/ Refrigeración de las hojas.- cada gramo de agua, para pasar de estado líquido a gaseoso (vapor), necesita absorber de una sola vez una media de 540 calorías de las hojas, con lo que éstas se enfrían.

Hagamos un experimento: cortemos una hoja y dejémosla colgando y encarada al sol. Al cabo de pocos minutos se apreciará una notable diferencia de temperaturas. La hoja cortada estará caliente mientras la otra permanecerá fría.

b/ Transporte interno de nutrientes captados en las raíces.- Los elementos nutricionales viajan disueltos en el agua que proviene de las raíces y llegan a todas las partes vivas de la planta. Los productos creados en la fotosíntesis tambien circulan disueltos en agua en el interior de la planta.

c/ Fotosíntesis .- La cantidad de agua que interviene en la fotosíntesis viene a ser del orden del 2% del total utilizado, el resto se usa para refrigeración (transpiración).

La fotosíntesis es un fenómeno muy complejo que aún arroja zonas oscuras en su conocimiento.

Con la ayuda imprescindible de la energía lumínica y de la clorofila, en las hojas y partes verdes de una planta se sintetizan azúcares (glucosa), hidratos de carbono (almidón) y otras sustancias , a partir del CO2 que se encuentra en el aire ( y que penetra en la planta a través de los estomas) y del H2O que viene de las raices.

Si los estomas están cerrados no puede entrar el CO2 por lo que no hay crecimiento. Recordemos que la madera, por ejemplo, no es mas que un compuesto de carbono. Este carbono no proviene de la tierra sino del dióxido de carbono ( CO2) .

La fotosíntesis se podría dividir en tres etapas:

1. La fotólisis del agua ( el agua se descompone en hidrógeno y oxígeno)

2. La combinación del hidrógeno del agua con el CO2 del aire.

3. La transformación en glucosa ( con ayuda de fosfatos provenientes del sustrato).
Además de los procesos anteriores de transpiración y fotosíntesis y aunque ya hemos hablado de ello cabría volver a recalcar que todas las partes de las plantas (incluidas raices) necesitan respirar. Para ello toman oxígeno del aire y desprenden CO2 y H2O.

Es esencial, por tanto, que las raices se encuentren en un sustrato poroso que deje entrar el aire y que no esté largo tiempo inundado con agua que no permitiría la entrada de oxígeno.

No tener en cuenta la respiración de las raíces conduce al cultivador a muchos fracasos.

Según se desprende del dibujo anterior, en una hoja entran a través de los estomas, O2 y CO2 procedentes de la atmósfera y H2O (con nutrientes) por medio de las raices.

Salen O2, CO2 y H2O que van a parar a la atmósfera. Se devuelve al resto de la planta una pequeña cantidad de agua como disolvente de las sustancias de síntesis recien producidas.

Hemos visto que el O2 entrante se utiliza para la respiración las 24 horas del dia. El carbono y el oxígeno del CO2 entrante se utiliza para la fotosíntesis mientras haya luz. El O2 que sale proviene de la fotólisis del agua causada por la fotosíntesis. El CO2 que sale proviene de la respiración de la planta. El H2O que sale lo hace de la transpiración y de la respiración.

La suma de volúmenes de O2 + CO2 entrantes es practicamente igual a la suma de volúmenes de los mismos gases salientes, pero con la peculiaridad que el volumen del O2 saliente es algo mayor que el volumen del CO2 entrante. De ahí que las plantas tengan un claro efecto “purificador” del aire.

Denotamos la tremenda función que realizan los estomas en los procesos de respiración, fotosíntesis y transpiración.

Los estomas ( stoma: boca) son unas pequeñísimas aberturas que se encuentran principalmente en el envés de las hojas. Estos “poros” se abren mientras hay suficiente luz o cuando la planta tiene riesgo de secarse por no llegar suficiente agua a las hojas. Si están cerrados, la planta “no funciona” y no crece.

Los estomas no son binarios, por lo que es posible que alcancen estados intermedios de apertura.

Habíamos hablado de las necesidades de las raices, de la aireación del sustrato, de la absorción de agua y la llamada tabla de agua en reposo.

Nos quedaría , pues, indagar ligeramente en el aspecto de la absorción de nutrientes para cubrir las necesidades básicas de las raíces y desarrollar, posteriormente, unas fórmulas o tratamientos para optimizar en lo posible la inquietante cuestión del riego en contenedores.

Las plantas nunca absorben “moléculas enteras” de los compuestos nutricionales existentes o aportados. La Planta va tomando por separado los iones de los compuestos nutritivos. Logicamente, los iones los toma del agua del sustrato que los contiene en disolución.

Recordemos – de los tiempos en los que estudiábamos química básica en bachillerato- que los compuestos químicos son bastante estables, evitándose que se descompongan sin una causa que les fuerce a ello.

Tomemos como ejemplo el nitrato potásico ( NO3K ) . Su molécula está formada por dos iones, el NO3 negativo y el K positivo.

La carga eléctrica negativa del primero y la positiva del segundo se atraen. Por ello permanece normalmente estable y haría falta una fuerza “enorme” para separarlos.

Así pues, llamábamos en el colegio aniones a los iones con carga negativa y cationes , los de carga positiva. Ahora bien, cuando un compuesto químico se disuelve en agua, la fuerza de atracción electrostática entre anión y catión se debilita enormemente con lo que ahora una pequeña fuerza externa los puede separar. Este estado es lo que recibe el nombre de disociación .

El compuesto original todavía es el mismo, lo que pasa es que ahora puede aparecer “algo” externo con la fuerza de atracción mayor que la fuerza debilitada que une los dos iones de nuestro compuesto ejemplo, permitiendo romper su unión.

Y he aquí una grata sorpresa: los cationes quedan fijados temporalmente en el sustrato pues son adsorbidos por la materia coloidal (= humus y arcillas, luego las vemos), mientras que los aniones continuan en el agua y quedan expuestos a una lixiviación.
*NOTA * diferencia entre absorber y adsorber. ( según la rae)

Absorber: – en una célula, aspirar materia externa en estado disuelto o gaseoso.

- en un cuerpo sólido, atraer un líquido de modo que éste penetre en el sólido.

Adsorber: atraer y retener en la superficie de un cuerpo, iones o moléculas de otro.

En realidad, además de los iones disponibles por estar presentes en el agua o adsorbidos ( que no absorbidos), existen iones no disponibles que pasan a estarlo cuando la materia del sustrato se descompone, en cuyo momento pasan al agua de donde son absorbidos o lixiviados o consumidos por la planta.

Hemos dicho que la absorción de la planta se hace siempre a través del agua. Los aniones los absorbe del agua si es que los encuentra en ella porque todavía no han sido lixiviados. Los cationes tambien los absorbe del agua pero la diferencia ahora es que si no encuentra cationes en el agua, la planta le entrega a ésta uno de los cationes hidrógeno que estaban rodeando la raiz para que el agua vaya al “almacén” del sustrato a trocar ( si, si , trocar de trueque) dicho catión hidrógeno por otro catión nutriente, con lo que la planta ya podrá absorber el nutriente del agua.

Este trueque es lo que se denomina ” Intercambio catiónico “. La Capacidad de intercambio catiónico , en adelante CIC, representa la posibilidad que tienen los materiales que constituyen el sustrato de atraer y retener electrostáticamente los cationes, impidiendo que sean lixiviados y cediéndolos al agua cuando convenga a través de un trueque o intercambio con otro catión que quede retenido.

La CIC se mide en miliequivalentes de carga por cada cien gramos de sustrato seco. ( Meq/100gr ) o en centimoles de carga por kilo de sustrato.

La medida en meq/100gr. es la expresión del número de miles de átomos de hidrógeno ( o su carga eléctrica equivalente) que pueden ser retenidos por 100gr. de sustrato seco.
Hemos visto, resumiendo, que los iones disponibles pueden estar retenidos por la CIC o libres en el agua del sustrato. Y que éstos ( los disponibles libres) son los que se pueden lixiviar, pudiendo entonces ocurrir que la CIC suministre más cationes libres que se podrán lixiviar en próximas ocasiones.

La materia coloidal se caracteriza por el reducido tamaño de sus partículas ( < 0.002 ) y se define por adquirir un elevado potencial eléctrico negativo.

Aunque cualquier material de partículas mayores que las antes comentadas puede adquirir alguna carga negativa que atraiga a los cationes , la magnitud de dicha carga es insignificante, siendo los únicos materiales que vale la pena considerar, la arcilla y el humus.

Hablemos un poco del humus pues las arcillas – constituidas por óxidos no solubles de silicio, aluminio e hierro – apenas se utilizan en la composición de los sustratos para contenedores debido a su elevada compactación, que provoca una drástica disminución del volumen de aire, como hemos comentado en dias anteriores.

El humus es una de las últimas etapas de la degradación de la materia orgánica. Es soluble y tienen la propiedad de intercambiar sus propios iones hidrógeno para adsorber los cationes de los nutrientes.

Lo normal, en humus puro, es obtener unos valores de CIC superiores a 100 meq/100gr.

Por tanto, podemos considerar la materia orgánica como un almacén que nos viene al principio parcialmente cargado ( con no todos los elementos y en cantidades no equilibradas en ocasiones) pero que luego tendremos que ir recargando y equilibrando con los sucesivos aportes nutricionales.

Veamos algo del ph.-

Hemos analizado como el sustrato adsorbe cationes, ya sean éstos ácidos o básicos. Es decir, una parte de la CIC puede estar ocupada por cationes básicos mientras que el resto estará ocupada por los ácidos.

Llamamos saturación porcentual básica al porcentaje de la CIC que está ocupada por cationes básicos. Si ésta llegara al 100%, no quedaría lugar para fijar cationes ácidos.

Por contra, la saturación porcentual ácida ( o acidez potencial ) es el porcentaje de la CIC que contiene cationes ácidos (generalmente hidrógeno, pues junto al aluminio conforman los cationes ácidos, responsables del ph ).

La acidez activa viene dada por el número de cationes ácidos libres ( no adsorbidos) y es lo que nos da la medida del ph.

Cuando se neutraliza la acidez activa, la acidez potencial libera cationes ácidos intercambiables hasta equilibrarse de nuevo. Hasta el límite de que se haya agotado la acidez potencial, en cuyo momento ya puede comenzar a subir el ph.

La relación entre la saturación porcentual básica y la ácida determinan el ph.

De esta manera, el ph ( = potencial de hidrógeno ) es la expresión de una magnitud química que denota el grado de acidez o alcalinidad de un compuesto químico ( en nuestro caso, un sustrato) .

Dentro de un sustrato con agua suceden unos desplazamientos entre los diferentes cationes.

Cationes más fuertes recién llegados pueden quitar el sitio de los más débiles.

El ión desplazado deja de estar retenido, quedando libre en el agua por lo que tiene el riesgo de ser lixiviado. En las fuerzas de retención influyen el tamaño del catión, su valencia y el estado de hidratación del sustrato.

Así, en general, las fuerzas de retención son mayores para los iones pequeños y para los que tienen una valencia elevada. Tambien las fuerzas de retención de todos ellos aumentan cuando hay baja hidratación. ( que es cuando a la planta le cuesta más absorberlos).

Veamos algunos ejemplos prácticos y concluyentes de intercambios,desplazamientos e interacciones :

- el catión hidrógeno tiene mucha más fuerza que los cationes calcio y magnesio, los que a su vez tienen un poco más de fuerza que los cationes potasio.

- el potasio, calcio y magnesio se desplazan mutuamente si uno de ellos se encuentra en exceso.

- la aportación excesiva de cloruro potásico ( un fertilizante muy frecuente) origina el intercambio de los iones de magnesio presentes en el sustrato, con lo que se genera cloruro de magnesio, que se lixivia muy facilmente ocasionando carencia de magnesio.

- el exceso de potasio inhibe el nítrico ( NO3), el calcio y el magnesio.

- el exceso de magnesio inhibe el calcio y el potasio.

- el exceso de calcio inhibe el magnesio, potasio, hierro y manganeso.

- el exceso de sodio o de amonio ( NH4) inhibe el calcio.

- con ph<5.5 aumenta la solubilidad del aluminio y sus iones intercambiables afectan la disponibilidad de nutrientes ya que adquieren una fuerza similar a la del hidrógeno.

- el aluminio, debido al bajo ph, suele aumentar la disponibilidad de zinc y de manganeso, cuyos excesos resultan tóxicos. El aluminio desplaza especialmente al calcio y al magnesio. Su exceso inhibe la división celular en el meristemo apical de la raiz.

El alimento principal de una planta verde está en el aire. Se trata del carbono del anhídrido carbónico. Luego no es el nitrógeno ni el fósforo ni cualquier otro elemento presente en el sustrato.

Como hemos visto dias atrás, durante la función clorofílica la planta se queda con el carbono y entrega oxígeno a la atmósfera.

El punto en el que normalmente acostumbramos a fallar los aficionados al cultivo en contenedores es la administración del agua en los riegos. Se suele decir que la persona que hay en el extremo de la manguera ( o regadera) es quien decide el éxito o fracaso de su cultivo.

Las raíces mueren cuando no pueden respirar durante largo tiempo y la planta fallece con ellas. Por ello es importante no dejar una maceta, de forma permanente, en un plato con agua que empape el sustrato.

Muchos de los sustratos presentes en el mercado están basados en una gran cantidad de turbas. Además de su escaso número de poros grandes cuando se ha compactado y empapado con los riegos, así como su inherente potencial de acumulación de grandes cantidades de agua, la turba tiene el problema de que se hace difícil mojarla cuando se ha secado. Echas agua por arriba y se pierde rápidamente por los orificios de la maceta.

Aunque este hecho no debería ocurrir, es frecuente su observación y habría que saber solucionar el caso cuando se presente.

Si se tiene prisa, bastará con sumergir la maceta durante un minuto en un cubo de agua. Se saca, se deja escurrir durante unas horas y se vuelve a controlar. En algunos casos, pudiera ser necesario otro minuto de chapuzón.

Rociar con agua la superficie del sustrato y esperar unos minutos para que la capa superior absorba y de nuevo, otro rociado. Repetimos el proceso varias veces, espaciando las rociadas al objeto de que el agua descienda lentamente hasta la parte inferior.

Al márgen de lo comentado para rehumedecer la turba, sumergirla con habitualidad puede conducir a lixiviados no deseados. Es decir, el método de sumergir la maceta se ha de realizar de forma puntual.

La fórmula de regar por abajo ( plato con agua durante un tiempo corto) tiene la ventaja de no compactar el sustrato y la desventaja de acumular, a la larga, las sales minerales en el tercio superior del recipiente.

La mejor forma de regar sería echando agua por encima lentamente, todo lo lento que seamos capaces. ( como si aliñáramos la ensalada !!  ). Muchas veces bastará con imaginar que sólo queremos humedecer el tercio superior del sustrato. El agua ya bajará por gravedad al tercio inferior. En estas operaciones de regado tipo “aliñado” el agua no saldrá por los orificios de abajo del tiesto.

Ocasionalmente, entorno a 1 o 2 veces al mes en verano y una en épocas más frias, convendrá echar un poco más de agua, de modo que se pierda por los orificios aproximadamente el 20-30% del volumen de la misma.

La finalidad es lixiviar el pequeño exceso de sales que se puede haber acumulado sin tener que recurrir al extremo de sumergir la maceta o realizar un exahustivo lixiviado.

De todo lo dicho se puede desprender que la mejor hora para regar es a primera de la(su) mañana. Si se riega en últimas horas de ciclo lumínico o de noche, el agua permanece largo tiempo ahogando las raíces sin ser utilizada.

Reiteradamente se pregunta sobre qué cantidad de agua es necesaria para el riego de una planta, siendo la respuesta correcta imposible de definir pues influyen demasiadas variables.Así, el tipo de planta, su grado de desarrollo, el tipo de sustrato, la época del año, si hace viento/ventilación, la temperatura ambiente, la humedad, etc determinan la cuestión anterior.

La única respuesta concluyente es observar las señales que las plantas envían a través de su aspecto y actuar en consecuencia.

Un ambiente muy húmedo favorece el crecimento de las plantas. A primera vista puede parecer contradictorio ya que si el ambiente es húmedo, la velocidad de evaporación será menor y habrá menos transpiración y, con ella, el aporte de sustancias nutritivas del suelo será menor. Ello no es así porque el principal factor de crecimiento no proviene de las sustancias del sustrato sino de la fotosíntesis y ésta, se produce con los estomas abiertos. Si hay humedad ( y luz) , los estomas no se cierran por temer que una atmósfera demasiado seca evapore demasiado agua.

* Rociar el suelo del contenedor varias veces al dia ( sobre todo en verano), además de crear un ambiente húmedo, baja la temperatura del sustrato de forma considerable. Dependiendo de la humedad relativa atmosférica inicial, la bajada de temperatura se puede situar, después de rociar, entre 2-4ºC. Valor éste decisivo si la temperatura supera los 28ºC, que es cuando se empiezan a notar los primeros síntomas de paralización de crecimientos.