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Fertilizantes y Abonos

enero 17th, 2009

Las plantas de marihuana para su crecimiento necesitan el aporte de una larga lista de elementos químicos . Estos se dividen en tres grupos, los elementos primarios, los secundarios y los oligoelementos o micro elementos.

Los elementos primarios son el Nitrógeno (N), el Fósforo (P) y el Potasio (K). Siempre vienen enunciados por este orden (N-P-K). Son los que las plantas consumen en mayor cantidad. Los secundarios son el Magnesio (Mg) y el Calcio (Ca), presentes en la dolomita. Los micro elementos son consumidos en cantidades muy pequeñas y son los siguientes: Hierro (Fe), Azufre (S), Manganeso (Mn), Boro (B), Molibdeno (Mb), Zinc (Zn) y Cobre (Cu).

El primero de los elementos primarios es el Nitrógeno. Es el más importante, habilita a la planta a crear las proteínas esenciales para crear nuevo tejido e interviene en la producción de clorofila. Está directamente relacionado con la altura, vigor y crecimiento en general. Es vital sobretodo durante la fase de crecimiento vegetativo en cantidades considerables y en menor cantidad durante el principio de la floración. Algunos plantadores cortan el suministro de nitrógeno durante las últimas semanas de la floración, sostienen que aumenta la producción de resina. Sin asegurar esto, si podemos decir que el porcentaje de N en el fertilizante que se use en la fase de floración debe ser él más bajo, o menor que el segundo elemento, el fósforo.

El Fósforo es el segundo de los elementos primarios, y es vital para la fotosíntesis. Se le relaciona con la producción de flores, resina y semillas (sí las hubiere). El cannabis necesita un gran aporte P durante las fases de germinación, clonación y sobretodo en la fase de floración.

El tercero de ellos es el Potasio. Se ve asociado en la creación y transporte de azúcar y almidón, así como al aumento de clorofila en las hojas dando más verdor. Ayuda a regular las aperturas de las “Stomata”, unas diminutas glándulas situadas en el contorno de las hojas responsables de la transpiración de las plantas y otras funciones vitales. El potasio también es necesario para el buen desarrollo de las raíces y resistencia de la planta contra enfermedades y ataques de plagas. Este elemento es usado durante todo el ciclo.

Los elementos secundarios Mg y Ca: El magnesio es el átomo central de la molécula de clorofila y es esencial en la absorción de la luz. También ayuda en la absorción de otros nutrientes, estabilizando el medio de ácidos o sales tóxicas que se puedan depositar. El Calcio es fundamental en la creación de nuevo tejido, por tanto, necesario para un buen desarrollo.

De los oligoelementos o micronutrientes, el más importante es el hierro, este se administra en forma de quelatos y su carencia o su no-asimilación por un Ph inadecuado es la causante de la clorosis férrica, las hojas superiores y los brotes jóvenes amarillean siendo visibles los capilares de las hojas que permanecen verdes. Los fertilizantes cuando contienen micronutrientes lo especifican, si no fuera así, se deben administrar por separado.

Los abonos y fertilizantes en general, sean de origen químico (industrial) u orgánico (natural), llevan marcados tres números indicando los porcentajes de los tres elementos primarios por el siguiente orden establecido: N-P-K, Nitrógeno, Fósforo y Potasio.

Un ejemplo seria: (15-30-15) 0 (2.4-1.7-1.9). En el primer ejemplo los números son altos lo que indica que se deberá disolver poca cantidad de producto para obtener la dosis justa. En el segundo ejemplo los elementos se encuentran más diluidos, por lo que la cantidad de producto a diluir será mayor en proporción al primer ejemplo. Lo que realmente interesa es la proporción de un elemento con respecto al otro, así vemos que la cantidad de nitrógeno es la mitad que la de fósforo en el primer ejemplo (15-30-15), y mayor en el segundo (2.4-1.7-1.9).

Los abonos para la fase de crecimiento vegetativo de la marihuana deben tener un alto contenido en nitrógeno, o lo que es lo mismo un primer número mayor que el segundo. Suelen venir comercializados como abonos para planta verde. El tercer número, el potasio, siempre tiene que estar presente en una proporción considerable. Los aptos para floración llevan más fósforo que nitrógeno, o sea, un segundo número mayor que el primero.

Los abonos pueden ser de absorción lenta o rápida, y vienen en distintas formas: solubles en el agua de riego, mezclables en la tierra, de aplicación superficial o de aplicación foliar mediante un pulverizador. También existen bastoncillos que se entierran y se consumen lentamente. En todos debe venir especificado su contenido en nutrientes. Algunos cultivadores usan un mismo fertilizante para todo el ciclo con igual número de N, P y K, por ejem. (20-20-20).

Los que son solubles en agua son de rápida absorción y las dosis recomendadas suelen superar las aquí recomendadas. Dado que no hay nada más irremediable que una sobrefertilización, es muy recomendable regar si es preciso más a menudo con dosis muy diluidas (un tercio o un cuarto de la dosis indicada), que hacerlo de manera más concentrada y menos asiduo. En principio no se recomienda abonar más de una vez a la semana. Recordemos que el exceso de abono es irreversible y la carencia de uno o más elementos se puede corregir.

La última semana antes de recoger, o incluso antes, se debe dejar de abonar para evitar que los productos químicos que se hayan podido depositar afecten al sabor de la María. Se debe encontrar el fertilizante adecuado al sistema empleado. Aquí recomendaremos los de lenta absorción, pues son más seguros. Se pueden ir aplicando labores superficiales de humus o turba durante todo el proceso, con los sucesivos riegos irá penetrando en el medio. Cuanto más pequeños sean los recipientes más rápido será preciso el riego y el abonado y más riesgo de sobrefertilizar o de que la planta pase sed.

Un pequeño exceso de abono provoca que se quemen las puntas de las hojas, adquiriendo estas primero un verde muy intenso, para luego ir desmejorando y prácticamente quemándose algunas de ellas parcial o totalmente. Si la sobrefertilización es severa, la planta entera se quemará, curvándose las hojas hacia dentro. Una sobrefertilización ligera puede remediarse en parte, aclarando la planta bajo un grifo y dejando correr el agua que vaya drenando un buen rato. Seria una forma de lavar la tierra de las sales tóxicas que se forman al no poder ser absorbido el fertilizante allí acumulado. Los químicos son los más propensos a ello. De todas formas hace falta hacer un diagnóstico para saber el porqué del mal aspecto de una planta, otras cosas como falta de aire o de luz, o alguna plaga no fácil de detectar a simple vista pudieran ser la causa.

Fertilizantes y Abonos en Itsuk denda

La floración del cannabis

enero 17th, 2009

Cannabis Floración

Después de la germinación y el crecimiento vegetativo, los días empiezan a hacerse mas cortos y las noches noches mas largas, anunciando que el invierno se acerca. Es en este momento, que la planta empieza a florecer y a producir sus cogollos.

La floración del cannabis sativa se desencadena cuando la planta fabrica una hormona llamada florigen. Para producir florigen el cáñamo necesita recibir un fotoperiodo concreto, que es distinto para cada variedad de cannabis. El fotoperiodo es el número de horas de luz y de oscuridad que recibe una planta ( horas luz/ horas oscuridad ). Por ejemplo, un fotoperiodo 18/6 significa que la planta recibe 18 horas de luz y seis de oscuridad.

El fotoperiodo necesario para que la floración se produzca no es igual para todas las variedades de cannabis y viene dado, fundamentalmente, por el lugar de origen de la planta. La duración de los días y las noches es diferente en los distintos lugares del planeta. Cuanto más nos acercamos al ecuador, menos variación encontramos en la duración de los días y las noches. En la misma línea del ecuador, las noches y los días duran doce horas los 365 días del año. Evidentemente, cuanto más nos alejemos del ecuador, mayores serán las diferencias en el fotoperiodo. Por ejemplo, cerca del polo hay fotoperiodos tan extremos como 23/1 o 1/23.

Si el cannabis no recibe las suficientes horas de noche, interpreta que aún no es tiempo de florecer y no fabrica florigen. Normalmente cuando se cultiva de interior la floración se hace con un fotoperiodo de 12/12 que provoca la floración en cualquier variedad. En exterior no es posible regular el fotoperiodo, pero sí hay que tomar algunas precauciones. Es conveniente que las plantas no tengan ninguna luz cerca durante la noche, incluso unos minutos de luz pueden retrasar o incluso detener la floración. Por esta razón no se debe plantar cannabis cerca de farolas u otras fuentes de luz. Para que la floración comience correctamente la noche debería ser completamente oscura e ininterrumpida. Cultivando en interior, controlamos en qué momento florecen las plantas simplemente cambiando el fotoperiodo de 18/6 a 12/12. Al aire libre hay que esperar a que la naturaleza haga su trabajo.

Los machos florecen, habitualmente, antes que las hembras y no siempre esperan a que aumente el número de horas de oscuridad. En algunas variedades, los machos florecen cuando alcanzan una determinada edad o tamaño, independientemente de cual sea el fotoperiodo.

Las plantas a los 7-14 días de empezar su etapa de florecimiento (12/12), dan lugar a la formación de las primeras flores. Durante estas dos primeras semanas experimentan un estiramiento de hasta más del doble de su altura inicial, a la vez que el crecimiento vegetativo de grandes hojas se detiene. Con la aparición de dichas flores podremos sexar las plantas. Una vez determinado el sexo apartaremos los machos para evita una polinización indeseada.

Las hembras crearán flores de forma continuada llegando a formar grandes cogollos. Al pasar a la etapa de floración, conviene abonar con un abono rico en fósforo, pero siempre utilizando como máximo medias dosis, y no más de una vez a la semana. Esto estimulará la producción de flores.

Si las flores no han aparecido a las dos semanas puede ser por que la noche no es totalmente oscura, o por un exceso de nitrógeno, o falta de fósforo, en este caso convendría un ligero abonado de floración. 
Una vez las hembras empiezan a florecer, no cesan de producir flores que se agrupan en racimos y forman cogollos. Los cogollos se ven formados por flores que pronto se verán recubiertos de unas glándulas transparentes y diminutas (tricomas), que darán un aspecto escarchado al conjunto. Los tricomas que brillan por la luz, no contienen otra cosa que la preciada resina.

Después empezarán a madurar durante unas dos semanas más. El proceso de floración dura entre 45 y 65 días según la especie y las condiciones creadas. Las hembras tienen unas flores formadas por un calyx de la que sale un pistilo formado por dos pelos blancos en forma de “v”, que captan el polen que se deposita en el cáliz(calyx), donde se formará la semilla. Cuando la planta es polinizada, la energía se destina a la producción de semillas con lo que el crecimiento de las flores y la producción de THC se detiene, por eso es muy importante separar el macho a tiempo para así tener cannabis de primera calidad (sin-semilla).

En el momento de la maduración los cálices se cierran y los pistilos se empiezan a secar volviéndose marrones o anaranjados. A su vez las glándulas de resina se hinchan, y la planta ya parece totalmente cubierta de escarcha, al pasar los dedos por los cogollos, se revientan algunas glándulas que impregnan las yemas. Las resinas tienen aromas diferentes según la especie, algunos muy característicos.

A medida que avanza el proceso, las grandes hojas amarillean y llegan a caerse, eso es normal mientras los cogollos y brotes jóvenes conserven el vigor y el verdor. Conviene sacar las hojas que se ponen amarillas, pues hacen sombra. Nunca se deben arrancar las hojas verdes, hemos de pensar que las hojas funcionan a modo de placas solares captando la energía que la planta necesita. Las hojas amarillas o estropeadas resultarán fáciles de arrancar, simplemente empujando hacia abajo y sin necesidad de dar grandes tirones.

En el momento en que madura una flor sin haber sido polinizada, los pistilos se secan volviéndose marrones, y el cáliz se hincha y se cierra como si albergase una semilla inexistente. Las glándulas estarán completamente llenas y algunas empezarán a tener un color ocre (cosa solo visible con una buena lente de aumento). La observación es vital para determinar la maduración.

Cuando la mayoría de hilillos blancos (pistilos), se vuelven marrones y el crecimiento de flores nuevas casi se ha detenido, la planta ya está madura y lista para recoger. Si se rebasase mucho el madurado, el contenido de THC se podría ver degradado. Si la planta no fuese recogida acabaría muriendo.

El punto exacto de maduración lo establece el plantador según la experiencia y también a base de probar pequeñas muestras del producto antes de la colecta final, para ver si está ya a punto, para ello basta con cortar algún cogollo cuando la maduración es evidente, y decidir tras su catación si se espera unos días más o no.

Las semillas de calidad especifican las características y peculiaridades de cada planta, una de las más importantes es la duración del periodo de floración. Las especies más prematuras acaban el proceso en unas seis semanas. Las indicas florecen con mayor rapidez y dan mayor cosecha en relación con su baja estatura. Las sativas puras son difíciles de adaptar a interiores. Algunos plantadores empiezan la floración con un ciclo nocturno de 10-12 horas y lo van incrementando de forma que las últimas dos semanas está a 14-16 horas de oscuridad. De esta forma aceleran la maduración, pero se consigue menor cosecha que con el régimen estricto de 12/12.

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