Uso Terapéutico

enero 17th, 2009

USOS TERAPÉUTICOS DEL CANNABIS

La medicina tradicional describe perfectamente los dos efectos más importantes del cannabis sobre la salud: su valor analgésico y su utilidad como antiinflamatorio. En principio, el primero, provocado principalmente por el THC, se da en mayores proporciones, aunque esto depende del tipo de marihuana que se consuma. Las hierbas más ricas en CBN suelen tener un mar efecto antiinflamatorio (y por eso broncodilatador).

El efecto analgésico se explica, según recientes investigaciones, el THC actúa en las mismas regiones del cerebro en la que se detecta actividad al consumir cualquier opiáceo, claro que sin las graves contraindicaciones de éstos últimos, tales como la adicción que genera.

El efecto antiinflamatorio se produce porque el cannabis, como buen vasodilatador, favorece la circulación sanguínea y relaja los músculos.

Además de estos dos efectos señalados, hay otros más difíciles de medir pero que también contribuyen al bienestar del paciente (bienestar general, predisposición para el descanso, etc.).

Modos de Consumo

El cannabis que se debería utilizar para casos de uso terapéutico no debería ser hachís comprado en la calle, sino hierba -a ser posible cultivada por el enfermo o por alguien de su confianza- dado que es el material del que podemos estar completamente seguros de que no está adulterado con sustancias perjudiciales. Teniendo en cuenta que el hachís (en realidad un concentrado de THC) es muy útil en los casos en los que se use por su efecto analgésico, también valdría su uso, pero siempre que sea material de calidad. En estos casos en los que se buscan sus propiedades analgésicas, la dosis que se ha de consumir tiene que ser la de la mínima para ser efectiva (como debería ser en el caso de todos los analgésicos, aunque a algunas empresas farmacéuticas no les parezca bien).

Vía pulmonar

En principio es el método por el que se mejor se asimilan los principios activos del cannabis. El punto negativo es que introducir en los pulmones humo procedente de una combustión no es bueno, por lo que puede favorecer la aparición de diversas enfermedades. Por ello esta vía es desaconsejable para quienes sufran problemas respiratorios como el asma o enfermedades como la bronquitis. Además, si el paciente no es fumador, puede resultar perjudicial que comience ahora. Para estos casos, además de poder consumir cannabis por la vía oral, existe la opción de los vaporizadores, que permiten absorber por vía pulmonar los cannabinoides sin necesidad de que haya combustión y por lo tanto, sin humo.

Vía oral

Aunque se absorban menos principios activos, se asimila de golpe toda la dosis, lo cual resulta efectivo. Obviamente, este modo de consumo evita los riesgos de la ingestión de humo, por lo que en principio resulta menos agresivo para el organismo. Adjuntamos algunas recetas de básicas que permiten el consumo sin riesgos y pudiendo calcular bien la dosis. Ojo, los cannabinoides no se disuelven en el agua, así que las infusiones de maría no son lo más efectivo. Es mejor disolver los principios activos en alcohol o aceite.

-Aceite de cannabis: tomar algunas hojas secas de cannabis, reducirlas a pequeños pedazos y añadir aceite (por ejemplo, aceite de oliva), de tal manera que la planta quede completamente cubierta por el aceite. Se debe mantener en un sitio frío y oscuro durante tres semanas. Y agitarlo un poco cada día. Filtrarlo utilizando un colador. Puede utilizarse parauso externo o interno

-Tintura de cannabis: La tintura de cannabis puede ser utilizada directamente o disuelta en bebidas o comidas, o vaporizada. Para vaporizar la tintura se pueden emplear un vaporizador comercial o el sistema de papel de plata viejo. Con una cuchara de té y con papel de plata, poner unas gotas en ella, calentar con cuidado con una vela hasta que el alcohol se evapore. Se inhala utilizando un tubo pequeño (por ejemplo, el tubo de un bolígrafo).

RecetaI:

Se toman de 3 a 5 partes de alcohol (por ejemplo, brandy o alcohol etílico de la farmacia, al 40-70%) y una parte de hojas o flores de cannabis (por ejemplo, 25 gramos de marihuana y 100 mililitros de alcohol). Manténganse en un sitio oscuro y frío durante 10 días. Remuévase de cuando en cuando. Colarlo utilizando un colador. Mantener la tintura obtenida en un sitio frío y oscuro (por ejemplo, en la nevera), así su eficacia podrá mantenerse durante semanas o meses.

-Tintura de cannabis (II), que concentra los componentes activos de la planta. Se necesitan marihuana (de cualquier calidad, buena o mala, hojas o flores), alcohol etílico al 96-99% (por ejemplo, de la farmacia), un tarro que pueda ser cerrado (por ejemplo, un tarro de mermelada), un filtro de café o un pedazo de tela (por ejemplo, un pedazo de camiseta), un plato hondo o una sartén y una botella con un cuentagotas.

Reducir el cannabis a pedazos pequeños y ponerlo en el tarro. Cubrirlo con suficiente alcohol. Mantener en un lugar oscuro y frío durante una semana. Remover cada día. Colarlo empleando el filtro de café o la tela. Exprimirlo hasta sacar la última gota de alcohol. Se puede repetir este proceso varias veces, al menos una, mejor dos; entonces se puede poner de nuevo el cannabis en el tarro y cubrirlo con alcohol. Finalmente, se debe poner el alcohol (tendrá un color verde) en un plato hondo. Mantener en un sitio templado y ventilado, así el alcohol se evaporará y aumentará la concentración de los cannabinoides de la tintura. Esto puede llevar diez días. Cuando se haya evaporado suficiente alcohol, se debe poner el extracto en una botella con el cuentagotas.

Para conseguir aceite de cannabis se debe evaporar todo el alcohol de la tintura hasta que el extracto tome la apariencia de una pasta oscura (similar al alquitrán). Se puede colocar el tarro en un sitio cálido para acelerar el proceso de evaporación. No se debe colocar al sol, porque se puede destruir rápidamente el THC. No debe ser calentado, por el riesgo de explosión del alcohol.

 

Aplicaciones Concretas por Dolencias

Anorexia

El cannabis estimula el apetito (sensación que todos los consumidores han experimentado muchas veces), además de proporcionar bienestar general. Ayuda a que los enfermos vuelvan a comer.

Artritis

Es la inflamación y gradual degeneración del cartílago y los huesos de las articulaciones. El tratamiento convencional se basa en opiáceos para calmar el dolor y productos antiinflamatorios para mejorar el movimiento de las articulaciones. El cannabis ayuda a disminuir o eliminar el dolor y a ganar movilidad.

Ansiedad (y trastornos del sueño)

El cannabis ayuda a reducir la tensión en los estados de ansiedad y favorece la relajación de todo el organismo. De todos modos, el cáñamo incrementa el ritmo cardíaco, por lo que los pacientes que sufran de taquicardias u otros problemas cardiovasculares deben tomarlo con mucha precaución y siempre tras consultar con un médico.

Asma

El asma provoca la inflamación de los bronquios y la obstrucción de las vías respiratorias por las mucosidades que éstos provocan. Los enfermos utilizan inhaladores con broncodilatadores, cuyos efectos secundarios incluyen inquietud, insomnio, temblor muscular, nauseas y vómitos. En los casos más graves se incluye cortisona en el tratamiento, con efectos como depresión, insomnio, aumento de peso corporal… El cannabis es un broncodilatador natural que ayuda a que los pulmones respiren. Los enfermos de asma no suelen tolerar bien el humo, por lo que se desaconseja que ingieran cannabis por vía pulmonar. La vía oral no entraña esos riesgos, pero resulta muy lenta de ante un ataque repentino. Los vaporizadores podrían ser una buena solución (o en su defecto inhalar humo, sin fumar, en los momentos de crisis). Los enfermos de asma verán mejorada significativamente su calidad de vida el día que se disponga en el mercado de vaporizadores de THC.

Alzheimer

Una investigación, llevada a cabo con un derivado sintético, el dronabinol, con sujetos enfermos de Alzheimer que rehusaban comer reveló datos sorprendentes. El peso corporal de los sujetos que participaron en el estudio se incrementó y disminuyó la severidad de los trastornos de conducta. Los efectos secundarios incluyeron euforia, somnolencia y cansancio. Está por estudiar el papel del cannabis como neurogenerador en el caso de enfermedades que provocan la degeneración de las neuronas, como el Alzheimer. Uno de los componentes del cannabis podría tener la posibilidad de regenerar las neuronas (únicas células del organismo que no se regeneran por sí solas). En la actualidad, no se conoce ninguna sustancia que cumpla tal función en los seres humanos.

Cáncer

Una de las aplicaciones más conocidas por la opinión pública. El cannabis actúa sobre parte de los efectos secundarios que sufren los pacientes que están en tratamiento con quimioterapia. Es frecuente que ésta provoque nauseas, vómitos o disminución del apetito, trastornos sobre los que el cannabis suele tener gran efectividad. Consumido antes de las sesiones de quimioterapia evitan las nauseas que se sufren inmediatamente después. En mayo de 2001 el Parlament de Catalunya abrió la posibilidad de que los enfermos de cáncer alivien sus males con un derivado sintético del THC, el Marinol, que además de ser un medicamento caro, no es tan efectivo como el cannabis natural, según reconocen los propios pacientes.

Un campo casi sin explorar, paralelo al del alivio de los efectos de la quimioterapia, son los efectos antitumorales del cáñamo. En el año 2000 el madrileño Manuel Guzmán logró curar en ratas dos tipos de tumores cerebrales incurables en humanos inyectado concentrados de THC (entre otras sustancias), con la ventaja de que la sustancia destruye las células infectadas por el cáncer pero deja intactas las que están sanas. Otros experimentos con animales han sugerido que algunos cannabinoides tienen propiedades reductoras sobre otro tipo de tumores.

Depresión

Aunque hay una gran variedad de síntomas, estos trastornos psíquicos llevan a los pacientes a perder interés ante todo lo que le rodea o caer en una ansiedad que dificulta la vida normal, la concentración o la toma de decisiones. Los síntomas principales son pérdida de apetito e insomnio, dolor de espalda y de cabeza, indisposición estomacal, estreñimiento y fatiga crónica. Los tratamientos normales son los fármacos antidepresivos, que entre otros efectos secundarios, pueden producir aumento de peso, estreñimiento, dificultad urinaria, etc. Otro que se emplea mucho es el carbonato de litio, que ha sido descrito como “una camisa de fuerza emocional” y que la mayoría de los pacientes termina abandonando. Ya en 1845 el francés Jaques-Joseph Moreau de Tours proponía el uso del cánnabis para esta y otras enfermedades mentales crónicas. El cannabis calma la ansiedad y ayuda a que los enfermos piensen con claridad, se concentren y puedan disfrutar de la vida.

Dermatitis atópica (Prurito)

Esta enfermedad de origen probablemente alérgico provoca una gran picazón (prurito) e inflama varias zonas de la piel (cara cuello, piernas, etc.). Rascarse puede provocar infecciones que deben ser combatidas con antibióticos. Las medicina emplea corticoides y pomadas. Los esteroides vienen bien, pero dado sus peligrosos efectos si se usa a largo plazo, se reserva para las crisis más agudas. El cannabis disminuye la picazón y el dolor disminuye. Su uso continuado ayuda a regenerar y a proteger la piel. El enfermo debería combinar entre su uso fumado o ingerido con el de algún ungüento que calme de manera local determinados momentos dolorosos.

Dolor crónico

Esta dolencia suele ser tratada con opiáceos y diversos analgésicos sintéticos. Los opiáceos crean adicción y desarrollan tolerancia. Los analgésicos no adictivos a menudo no son lo suficientemente potentes. Desde 1975 se lleva estudiando los efectos beneficiosos del cannabis para esta dolencia. Así el THC calma el dolor mientras se consuma en dosis no inferiores a los 5-10 miligramos en la misma proporción que los opiáceos, con la ventaja de que sus efectos secundarios no son ni la mitad de graves. También vale en el caso de dolores sufridos a causa de traumatismos o de otros tratamientos, intervenciones quirúrgicas, etc.

Dolores de espalda

El consumo de cannabis, así como las friegas con alcohol de cáñamo en las zonas más dolorosas alivia eficazmente los dolores de espalda (lumbares, cervicales, etc.), ya sean agudos o crónicos.

Esclerosis múltiple

Se produce cuando el sistema inmunitario del organismo se vuelve contra la protección natural del sistema nervioso central. Como resultado, se rompen ciertas vías de comunicación nerviosas con el cerebro. La persona que lo sufre se ve debilitada en su conjunto y sufre dolores musculares, problemas graves de movimiento, equilibrio y coordinación e incluso puede llegar a la parálisis completa. No hay cura, sólo se tratan los síntomas a base de medicamentos con cortisona, con efectos secundarios muy graves (ver artritis). El cannabis ayuda a controlar los espasmos y temblores musculares, así como la coordinación. Consumido regularmente a largo plazo, parece detener el progreso de la enfermedad. No hay ningún sintético permitido para el tratamiento de la esclerosis en España (el Marinol sólo se permite para el cáncer y en Catalunya). Además, la efectividad de este compuesto, como reconocen los pacientes, es mucho menor que la del cannabis natural.

Epilepsia

La epilepsia es una afección crónica del cerebro que se produce cuando las neuronas lanzan impulsos eléctricos de manera incontrolada. Los ataques (aunque hay diferentes grados) producen convulsiones corporales, pérdida de coordinación y de conciencia. Suele tratarse con medicamentos anticonvulsivos, en muchos casos poco efectivos y siempre agresivos para el organismo (dolor crónico de cabeza, pérdida de pelo, impotencia… hasta psicosis). Gracias al cannabis, los propios enfermos pueden controlar y evitar sus ataques. Sin embargo, su uso no está recomendado para quienes sufran epilepsia sin convulsiones (caracterizada por la palidez de la piel). Hay casos de enfermos que combinan el cannabis con otras drogas anticolvusivas legalizadas y también quienes prefieren consumir solo cannabis. Esta es una de las enfermedades en las que la situación de ilegalidad de la planta ha perjudicado la investigación médica. No hay indicaciones: cada enfermo debe encontrar la dosis y la forma de aplicación más efectiva en su caso.

Glaucoma Ocular

Es una presión en el globo ocular causada por una obturación en los conductos por los que sale el humor acuoso, el fluido que usa el cuerpo para lubricar y mantener los ojos en buen estado. Al quedar éste retenido, presiona dentro del globo, con unos resultados que van desde el daño en el ojo a largo plazo hasta la ceguera (el 15% de los casos de ceguera son provocados por un glaucoma). Para desbloquear el ojo, la medicina recurre a los productos químicos (con perniciosos efectos secundarios que pueden dañar el hígado o los pulmones) o a las intervenciones quirúrgicas. El cannabis no desbloquea el ojo, sino que actúa de forma distinta. Constriñe los nervios para que el ojo segregue menos líquido y el líquido acumulado se redistribuye y absorbe. Además, dilata las mucosas que permiten el drenaje natural del ojo, favoreciendo así la circulación del humor aquoso.

Infecciones de la piel y quemaduras

La administración, por vía tópica, mediante lociones y pomadas de cannabis, de infecciones como las que se sufren en los oídos, eliminó dichos males. Además, se ha demostrado, que la aplicación tópica sobre quemaduras de segundo grado alivia el dolor e impidió las infecciones. Este campo de investigación es muy importante, en una época en la que muchas bacterias se han hecho inmunes a los antibióticos.

Insomnio

El cannabis se usa desde siempre como droga hipnótica (inductora del sueño). Más que el THC, es otra sustancia, el canabidiol, la responsable de este efecto. Como todos los consumidores por motivos lúdicos saben, el cáñamo facilita un sueño profundo y reponedor. Los hipnóticos que ofrece la industria farmacéutica desarrollan tolerancia, con ellos cabe la posibilidad de una sobredosis mortal, provocan efectos secundarios y algunos son incluso adictivos.

Menstruación y dolores del parto

El cannabis se conoce desde antiguo por sus propiedades para los dolores musculares que provoca la menstruación. La reina Victoria de Inglaterra, allá por el siglo XIX, consumía cáñamo para combatir los dolores de sus reglas, siendo una de las usuarias más famosas que se conocen en la Historia. Además ayuda con las nauseas que se sienten durante el embarazo (que en algunos casos extremos pueden llegar a ser un problema muy serio) y con los dolores del parto, dado su carácter analgésico y relajante.

Migraña

Alteración nerviosa repentina que provoca fuertes dolores de cabeza y alteraciones en el sentido de la vista que pueden provocar alucinaciones. Tradicionalmente, se utilizaban opiáceos para el tratamiento de estas dolencias, con el problema de la incapacidad para hacer una vida normal, algo que sí se tiene con dosis medicinales de marihuana. El cannabis funciona aliviando la enfermedad al estimular la producción de serotonina, que detiene el proceso nervioso que desencadena la migraña. Los pacientes suelen fumarla para dejar de consumir en cuanto notan que el dolor desaparece. Algunos autores sostienen que para combatir la migraña las hojas funcionan mejor que las flores o los cogollos. Los medicamentos químicos más modernos siguen las líneas de actuación del cáñamo y se centran en estimular la producción de serotonina.

Paraplejia y tetraplejia

Cuando se produce una lesión en la columna vertebral, el movimiento de las extremidades se ve afectado. Si la parálisis afecta a las piernas se llama paraplegía, si la lesión afecta a los brazos y el cuello es una tetraplegía. Estas afecciones no anulan el movimiento de las extremidades por completo, sino sólo su acción voluntaria. Los músculos se activan sin permiso de su dueño en la forma de espasmos dolorosos. El cannabis desentumece los músculos y alivia el dolor de los espasmos. Los medicamentos que se administran para el tratamiento suelen tener fuertes efectos secundarios e incluso producir infecciones.

Síndromes de abstinencia

El uso del cannabis para combatir dependencias se conoce desde hace siglos. En la actualidad se ha demostrado su utilidad para aliviar los efectos del síndrome de abstinencia a los adictos a drogas como el alcohol, los opiáceos o las benzodiapecinas.

Síndromes varios

Determinados males (Tinnitus, síndrome de la fatiga crónica, síndrome del miembro fantasma, etc.) pueden verse aliviados gracias al uso de cannabis rico en THC.

Reumatismo

Tipo de artritis producida por un mal funcionamiento del sistema inmunitario, que ataca al tejido conjuntivo del organismo. Funciona el mismo tratamiento que con la artritis y con el cáñamo los enfermos ganan movilidad y disminuyen o eliminan el dolor.

SIDA

La combinación de fármacos que se administra a los enfermos de SIDA resulta una terapia tremendamente agresiva para el organismo. Además de vómitos, algunos compuestos del tratamiento, como el AZT, pueden provocar problemas en el aparato digestivo y atacar los riñones del paciente. El cannabis ayuda a sobrellevar la terapia, estimulando el apetito, reduciendo los vómitos y aliviando los espasmos musculares, el dolor o la fatiga crónicos. Los pacientes que sufran de SIDA, teniendo en cuenta el debilitamiento que sufren en sus defensas, podrían optar por no fumar la yerba, dado el riesgo de sufrir enfermedades o infecciones en el aparato respiratorio.

Trastornos psicológicos

Aunque el cáñamo pueda ser recomendable para determinadas enfermedades (como la depresión), en principio es desaconsejable para otras como la esquizofrenia o la psicosis. En cualquier caso, quienes sufran trastornos psicológicos, deberían consultar con un psicólogo antes de consumir cannabis.

Aplicaciones Concretas por Dolencias

Anorexia

El cannabis estimula el apetito (sensación que todos los consumidores han experimentado muchas veces), además de proporcionar bienestar general. Ayuda a que los enfermos vuelvan a comer.

Artritis

Es la inflamación y gradual degeneración del cartílago y los huesos de las articulaciones. El tratamiento convencional se basa en opiáceos para calmar el dolor y productos antiinflamatorios para mejorar el movimiento de las articulaciones. El cannabis ayuda a disminuir o eliminar el dolor y a ganar movilidad.

Ansiedad (y trastornos del sueño)

El cannabis ayuda a reducir la tensión en los estados de ansiedad y favorece la relajación de todo el organismo. De todos modos, el cáñamo incrementa el ritmo cardíaco, por lo que los pacientes que sufran de taquicardias u otros problemas cardiovasculares deben tomarlo con mucha precaución y siempre tras consultar con un médico.

Asma

El asma provoca la inflamación de los bronquios y la obstrucción de las vías respiratorias por las mucosidades que éstos provocan. Los enfermos utilizan inhaladores con broncodilatadores, cuyos efectos secundarios incluyen inquietud, insomnio, temblor muscular, nauseas y vómitos. En los casos más graves se incluye cortisona en el tratamiento, con efectos como depresión, insomnio, aumento de peso corporal…

El cannabis es un broncodilatador natural que ayuda a que los pulmones respiren. Los enfermos de asma no suelen tolerar bien el humo, por lo que se desaconseja que ingieran cannabis por vía pulmonar. La vía oral no entraña esos riesgos, pero resulta muy lenta de ante un ataque repentino. Los vaporizadores podrían ser una buena solución (o en su defecto inhalar humo, sin fumar, en los momentos de crisis). Los enfermos de asma verán mejorada significativamente su calidad de vida el día que se disponga en el mercado de vaporizadores de THC.

Alzheimer

Una investigación, llevada a cabo con un derivado sintético, el dronabinol, con sujetos enfermos de Alzheimer que rehusaban comer reveló datos sorprendentes. El peso corporal de los sujetos que participaron en el estudio se incrementó y disminuyó la severidad de los trastornos de conducta. Los efectos secundarios incluyeron euforia, somnolencia y cansancio.

Está por estudiar el papel del cannabis como neurogenerador en el caso de enfermedades que provocan la degeneración de las neuronas, como el Alzheimer. Uno de los componentes del cannabis podría tener la posibilidad de regenerar las neuronas (únicas células del organismo que no se regeneran por sí solas). En la actualidad, no se conoce ninguna sustancia que cumpla tal función en los seres humanos.

Cáncer

Una de las aplicaciones más conocidas por la opinión pública. El cannabis actúa sobre parte de los efectos secundarios que sufren los pacientes que están en tratamiento con quimioterapia. Es frecuente que ésta provoque nauseas, vómitos o disminución del apetito, trastornos sobre los que el cannabis suele tener gran efectividad. Consumido antes de las sesiones de quimioterapia evitan las nauseas que se sufren inmediatamente después. En mayo de 2001 el Parlament de Catalunya abrió la posibilidad de que los enfermos de cáncer alivien sus males con un derivado sintético del THC, el Marinol, que además de ser un medicamento caro, no es tan efectivo como el cannabis natural, según reconocen los propios pacientes.

Un campo casi sin explorar, paralelo al del alivio de los efectos de la quimioterapia, son los efectos antitumorales del cáñamo. En el año 2000 el madrileño Manuel Guzmán logró curar en ratas dos tipos de tumores cerebrales incurables en humanos inyectado concentrados de THC (entre otras sustancias), con la ventaja de que la sustancia destruye las células infectadas por el cáncer pero deja intactas las que están sanas. Otros experimentos con animales han sugerido que algunos cannabinoides tienen propiedades reductoras sobre otro tipo de tumores.

Depresión

Aunque hay una gran variedad de síntomas, estos trastornos psíquicos llevan a los pacientes a perder interés ante todo lo que le rodea o caer en una ansiedad que dificulta la vida normal, la concentración o la toma de decisiones. Los síntomas principales son pérdida de apetito e insomnio, dolor de espalda y de cabeza, indisposición estomacal, estreñimiento y fatiga crónica.

Los tratamientos normales son los fármacos antidepresivos, que entre otros efectos secundarios, pueden producir aumento de peso, estreñimiento, dificultad urinaria, etc. Otro que se emplea mucho es el carbonato de litio, que ha sido descrito como “una camisa de fuerza emocional” y que la mayoría de los pacientes termina abandonando. Ya en 1845 el francés Jaques-Joseph Moreau de Tours proponía el uso del cánnabis para esta y otras enfermedades mentales crónicas.

El cannabis calma la ansiedad y ayuda a que los enfermos piensen con claridad, se concentren y puedan disfrutar de la vida.

Dermatitis atópica (Prurito)

Esta enfermedad de origen probablemente alérgico provoca una gran picazón (prurito) e inflama varias zonas de la piel (cara cuello, piernas, etc.). Rascarse puede provocar infecciones que deben ser combatidas con antibióticos. Las medicina emplea corticoides y pomadas. Los esteroides vienen bien, pero dado sus peligrosos efectos si se usa a largo plazo, se reserva para las crisis más agudas. El cannabis disminuye la picazón y el dolor disminuye. Su uso continuado ayuda a regenerar y a proteger la piel. El enfermo debería combinar entre su uso fumado o ingerido con el de algún ungüento que calme de manera local determinados momentos dolorosos.

Dolor crónico

Esta dolencia suele ser tratada con opiáceos y diversos analgésicos sintéticos. Los opiáceos crean adicción y desarrollan tolerancia. Los analgésicos no adictivos a menudo no son lo suficientemente potentes. Desde 1975 se lleva estudiando los efectos beneficiosos del cannabis para esta dolencia. Así el THC calma el dolor mientras se consuma en dosis no inferiores a los 5-10 miligramos en la misma proporción que los opiáceos, con la ventaja de que sus efectos secundarios no son ni la mitad de graves. También vale en el caso de dolores sufridos a causa de traumatismos o de otros tratamientos, intervenciones quirúrgicas, etc.

Dolores de espalda

El consumo de cannabis, así como las friegas con alcohol de cáñamo en las zonas más dolorosas alivia eficazmente los dolores de espalda (lumbares, cervicales, etc.), ya sean agudos o crónicos.

Esclerosis múltiple

Se produce cuando el sistema inmunitario del organismo se vuelve contra la protección natural del sistema nervioso central. Como resultado, se rompen ciertas vías de comunicación nerviosas con el cerebro. La persona que lo sufre se ve debilitada en su conjunto y sufre dolores musculares, problemas graves de movimiento, equilibrio y coordinación e incluso puede llegar a la parálisis completa. No hay cura, sólo se tratan los síntomas a base de medicamentos con cortisona, con efectos secundarios muy graves (ver artritis).

El cannabis ayuda a controlar los espasmos y temblores musculares, así como la coordinación. Consumido regularmente a largo plazo, parece detener el progreso de la enfermedad. No hay ningún sintético permitido para el tratamiento de la esclerosis en España (el Marinol sólo se permite para el cáncer y en Catalunya). Además, la efectividad de este compuesto, como reconocen los pacientes, es mucho menor que la del cannabis natural.

Epilepsia

La epilepsia es una afección crónica del cerebro que se produce cuando las neuronas lanzan impulsos eléctricos de manera incontrolada. Los ataques (aunque hay diferentes grados) producen convulsiones corporales, pérdida de coordinación y de conciencia. Suele tratarse con medicamentos anticonvulsivos, en muchos casos poco efectivos y siempre agresivos para el organismo (dolor crónico de cabeza, pérdida de pelo, impotencia… hasta psicosis).

Gracias al cannabis, los propios enfermos pueden controlar y evitar sus ataques. Sin embargo, su uso no está recomendado para quienes sufran epilepsia sin convulsiones (caracterizada por la palidez de la piel). Hay casos de enfermos que combinan el cannabis con otras drogas anticolvusivas legalizadas y también quienes prefieren consumir solo cannabis. Esta es una de las enfermedades en las que la situación de ilegalidad de la planta ha perjudicado la investigación médica. No hay indicaciones: cada enfermo debe encontrar la dosis y la forma de aplicación más efectiva en su caso.

Glaucoma Ocular

Es una presión en el globo ocular causada por una obturación en los conductos por los que sale el humor acuoso, el fluido que usa el cuerpo para lubricar y mantener los ojos en buen estado. Al quedar éste retenido, presiona dentro del globo, con unos resultados que van desde el daño en el ojo a largo plazo hasta la ceguera (el 15% de los casos de ceguera son provocados por un glaucoma). Para desbloquear el ojo, la medicina recurre a los productos químicos (con perniciosos efectos secundarios que pueden dañar el hígado o los pulmones) o a las intervenciones quirúrgicas.

El cannabis no desbloquea el ojo, sino que actúa de forma distinta. Constriñe los nervios para que el ojo segregue menos líquido y el líquido acumulado se redistribuye y absorbe. Además, dilata las mucosas que permiten el drenaje natural del ojo, favoreciendo así la circulación del humor aquoso.

Infecciones de la piel y quemaduras

La administración, por vía tópica, mediante lociones y pomadas de cannabis, de infecciones como las que se sufren en los oídos, eliminó dichos males. Además, se ha demostrado, que la aplicación tópica sobre quemaduras de segundo grado alivia el dolor e impidió las infecciones. Este campo de investigación es muy importante, en una época en la que muchas bacterias se han hecho inmunes a los antibióticos.

Insomnio

El cannabis se usa desde siempre como droga hipnótica (inductora del sueño). Más que el THC, es otra sustancia, el canabidiol, la responsable de este efecto. Como todos los consumidores por motivos lúdicos saben, el cáñamo facilita un sueño profundo y reponedor. Los hipnóticos que ofrece la industria farmacéutica desarrollan tolerancia, con ellos cabe la posibilidad de una sobredosis mortal, provocan efectos secundarios y algunos son incluso adictivos.

Menstruación y dolores del parto

El cannabis se conoce desde antiguo por sus propiedades para los dolores musculares que provoca la menstruación. La reina Victoria de Inglaterra, allá por el siglo XIX, consumía cáñamo para combatir los dolores de sus reglas, siendo una de las usuarias más famosas que se conocen en la Historia. Además ayuda con las nauseas que se sienten durante el embarazo (que en algunos casos extremos pueden llegar a ser un problema muy serio) y con los dolores del parto, dado su carácter analgésico y relajante.

Migraña

Alteración nerviosa repentina que provoca fuertes dolores de cabeza y alteraciones en el sentido de la vista que pueden provocar alucinaciones. Tradicionalmente, se utilizaban opiáceos para el tratamiento de estas dolencias, con el problema de la incapacidad para hacer una vida normal, algo que sí se tiene con dosis medicinales de marihuana.

El cannabis funciona aliviando la enfermedad al estimular la producción de serotonina, que detiene el proceso nervioso que desencadena la migraña. Los pacientes suelen fumarla para dejar de consumir en cuanto notan que el dolor desaparece. Algunos autores sostienen que para combatir la migraña las hojas funcionan mejor que las flores o los cogollos. Los medicamentos químicos más modernos siguen las líneas de actuación del cáñamo y se centran en estimular la producción de serotonina.

Paraplejia y tetraplejia

Cuando se produce una lesión en la columna vertebral, el movimiento de las extremidades se ve afectado. Si la parálisis afecta a las piernas se llama paraplegía, si la lesión afecta a los brazos y el cuello es una tetraplegía. Estas afecciones no anulan el movimiento de las extremidades por completo, sino sólo su acción voluntaria. Los músculos se activan sin permiso de su dueño en la forma de espasmos dolorosos.

El cannabis desentumece los músculos y alivia el dolor de los espasmos. Los medicamentos que se administran para el tratamiento suelen tener fuertes efectos secundarios e incluso producir infecciones.

Síndromes de abstinencia

El uso del cannabis para combatir dependencias se conoce desde hace siglos. En la actualidad se ha demostrado su utilidad para aliviar los efectos del síndrome de abstinencia a los adictos a drogas como el alcohol, los opiáceos o las benzodiapecinas.

Síndromes varios

Determinados males (Tinnitus, síndrome de la fatiga crónica, síndrome del miembro fantasma, etc.) pueden verse aliviados gracias al uso de cannabis rico en THC.

Reumatismo

Tipo de artritis producida por un mal funcionamiento del sistema inmunitario, que ataca al tejido conjuntivo del organismo. Funciona el mismo tratamiento que con la artritis y con el cáñamo los enfermos ganan movilidad y disminuyen o eliminan el dolor.

SIDA

La combinación de fármacos que se administra a los enfermos de SIDA resulta una terapia tremendamente agresiva para el organismo. Además de vómitos, algunos compuestos del tratamiento, como el AZT, pueden provocar problemas en el aparato digestivo y atacar los riñones del paciente.

El cannabis ayuda a sobrellevar la terapia, estimulando el apetito, reduciendo los vómitos y aliviando los espasmos musculares, el dolor o la fatiga crónicos. Los pacientes que sufran de SIDA, teniendo en cuenta el debilitamiento que sufren en sus defensas, podrían optar por no fumar la yerba, dado el riesgo de sufrir enfermedades o infecciones en el aparato respiratorio.

Trastornos psicológicos

Aunque el cáñamo pueda ser recomendable para determinadas enfermedades (como la depresión), en principio es desaconsejable para otras como la esquizofrenia o la psicosis. En cualquier caso, quienes sufran trastornos psicológicos, deberían consultar con un psicólogo antes de consumir cannabis.

Décadas de estudios han confirmado las cualidades terapéuticas del cannabis y sus derivados, en distintas patologías.

Su uso fue sugerido a médicos por personas que usaban los productos de la planta y posteriores estudios clínicos, con cannabinoides aislados o preparados de la misma planta, los comprobaron.

Se confirmaron sus efectos antieméticos, estimulantes del apetito, como relajante y analgésico. Incluso, el descubrimiento de que disminuye la presión intraocular fue hecho en el marco de investigaciones encargadas por el gobierno de Estados unidos en los ’70,  para reargumentar sus cualidades dañinas.

Pese a que las leyes de drogas se justifican en la “defensa de la salud pública”, la prohibición ha privado a muchos enfermos de medicamentos potencialmente valiosos, además de mantener clausuradas prometedoras investigaciones sobre plantas y sustancias químicas indexadas en la Lista I de Control de Estupefacientes.

Así es el caso de quizá el más poderoso anestésico conocido: el opio; una planta cuyos poderes sobre el ánimo fueron milenariamente venerados: la hoja de coca y el cáñamo. Junto a muchas otras sustancias, éstas plantas han sido catalogadas como “sin utilidad terapéutica aceptada”.

La inquisición farmacrática ocasiona además importantes daños colaterales a la ciencia y a la investigación neuroquímica. Lo decía Ethan Nadelmann, profesor de la Universidad de Princeton, en un artículo publicado en la revista Science en 1989: “Las leyes y las políticas de drogas actuales entorpecen los esfuerzos de los investigadores para dilucidar estos y otros potenciales usos terapéuticos de las drogas ilegales, hacen virtualmente imposible su prescripción legal, sobre todo de las incluidas en la Lista I, a aquellos que podrían beneficiarse de ellas. Y contribuyen en gran medida al escaso tratamiento que recibe el dolor, como en general reconoce la profesión médica en Estados Unidos”. Cabe mancionar que el canabis ha sido además empleado para fabricar una gran diversidad de productos textiles y cosméticos, dentro de los que se destacan el shampoo, cremas, aceites y jabones que fabrica la empresa chilena Heliderm.

Con el presente artículo, El Ciudadano inicia una serie de reportajes sobre los distintos aspectos de la cruzada contra las drogas consensuada por la elite política nacional y los medios de comunicación.

USOS DEL CANNABIS

SIDA

La experiencia de muchos pacientes y diversos estudios científicos han comprobado las cualidades antieméticas de fumar o comer marihuana momentos antes de ingerir los antirretrovirales prescritos en personas que viven con sida. Esto evita vómitos y náuseas. El cannabis también estimula el apetito, lo que ayuda a evitar la caquexia asociada a las etapas avanzadas de la enfermedad.

Según la Asociación Internacional por el Cannabis como Medicamento, IACM, se observa estimulación del apetito con una dosis de THC de 5 mg. dados fraccionadamente en un día, pudiéndose incrementar la dosis a 20 mg.

CANCER

Lester Grinspoon, profesor de Psiquiatría de la Facultad de Medicina de la Universidad de Harvard y autor de Marihuana, la Medicina Prohibida, recomienda fumar marihuana antes que usar los derivados sintéticos a quienes tienen que someterse a quimioterapia, para evitar las náuseas y vómitos que ésta provoca. Recientes investigaciones demostraron que a bajas dosis el THC mejora la eficacia de otros fármacos antieméticos cuando se administran juntos.

Franjo Grotenhermen, médico investigador del Nova-Institute, señala que el cannabis y el THC “se usan en el cáncer como tratamiento sintomático para los efectos secundarios de la quimioterapia, la pérdida de apetito y la caquexia, y el dolor; e incluso, estudios recientes con cultivos celulares y animales han demostrado que los cannabinoides podrían ser útiles en el tratamiento curativo de algunos tipos de cáncer”.

Los investigadores Ismael Galve-Roperh y Manuel Guzmán, comprobaron que el THC y el WIN-55,212-2 (análogo del cannabis y agonista sintético análogo del THC), induce una considerable regresión de los gliomas malignos en tumores de ratas y conejos:  “Experimentos con dos líneas celulares de gliomas muestran que la causa de la apoptosis (muerte celular programada) está mediada por un mecanismo que implica a los receptores cannabinoides”, lo que supone un nuevo enfoque terapéutico para el tratamiento de los gliomas malignos1.  Otro investigador, Luciano de Petrocellis, concluye que “la anandamida inhibe potente y selectivamente la proliferación celular en el tumor de mama in vitro en cultivos celulares2”.

GLAUCOMA

Una investigación encargada para reargumentar los daños que ocasionaba el cannabis en 1971 en Estados Unidos, descubrió que la administración de THC ayuda en el descenso de la presión intraocular3.  Estudios emprendidos posteriormente dieron cuenta que el cannabis desciende la presión intraocular en un rango de 25-30%, llegando ocasionalmente hasta un 50%, en pacientes con glaucoma.

ARTRITIS Y ESCLEROSIS MÚLTIPLE

Hay gran evidencia del beneficio del cáñamo en la espasticidad de la esclerosis múltiple y en lesiones medulares. Según la IACM, “en muchos ensayos clínicos con THC, nabilona y cannabis, se observó un efecto beneficioso en cuanto a la espasticidad causada por esclerosis múltiple o lesiones de médula espinal, así como una mejoría del dolor, la parestesia, los temblores y la ataxia, y en la medicina popular hay referencias de mejoría del control de esfínteres. También hay algunas evidencias anecdóticas de beneficio del cannabis en la espasticidad causada por lesiones cerebrales”.

El 2005 se publicó en Londres un estudio que concluía que el cannabis disminuye el dolor de las articulaciones cuando la persona que padece la enfermedad está en movimiento y en reposo, además de mejorar la calidad del sueño y aliviar los síntomas de la inflamación. El estudio fue hecho por investigadores del hospital de enfermedades reumáticas de Bath.

El doctor Philip Robson, director de investigaciones en cannabis de GW Pharmaceuticals, señaló que hasta esa fecha “las investigaciones se habían concentrado en esclerosis múltiple y dolor neuropático. Por lo tanto es muy alentador ver estos efectos positivos de Sativex en el dolor y otros síntomas de la artritis reumática”. A juicio del investigador, las drogas basadas en cannabis tienen potencial terapéutico sobre un amplio rango de enfermedades, siendo menos dañina que otros calmantes que generan efectos molestos en hígado y riñones.

ALZHEIMER

Un estudio con dronabinol en 15 sujetos con diagnóstico de Alzheimer que rehusaban comer, concluyó que el peso corporal de los sujetos que participaron en el estudio se incrementó más durante el tratamiento con dronabiol que con el placebo. Como efectos secundarios se observó euforia, somnolencia y cansancio, pero no requirieron suspender el tratamiento4.

Un grupo de científicos del Instituto Cajal, España, a partir de experimentos en tejido cerebral humano y en ratones, concluyeron que un cannabinoide es capaz de prevenir la pérdida de memoria y reducir la inflamación cerebral asociada al Alzheimer5. Se comparó tejido cerebral de pacientes que murieron de Alzheimer con el de personas sanas que habían muerto a una edad similar, lo que dio cuenta de que los receptores de cannabinoides estaban asociados en la enfermedad a marcadores de activación de la microglía (célula inmune del cerebro), así como con algunas neuronas que habían sobrevivido.

EPILEPSIA

Experimentos con animales han evidenciado el efecto antiepiléptico de algunos cannabinoides, y que el THC potencia la actividad anticonvulsionante de la fenitoína y del diazepam. Según unos pocos casos recogidos, mediante el uso del cannabis, algunos epilépticos han sido capaces de controlar totalmente los síntomas, aunque según la IACM, el cannabis puede ocasionalmente precipitar convulsiones.

ASMA

Los efectos de un cigarro de cannabis (2% de THC) o de THC oral (15 mg) se igualan al efecto de la dosis terapéutica de un broncodilatador habitual (salbutamol, isoprenalina), Grotenhermen añade que además de la acción broncodilatadora del THC, hay “acción antiinflamatoria y antialérgica. Pero el humo de la combustión del cannabis contiene productos similares a los encontrados en el humo del tabaco, entre ellos varios agentes cancerígenos que puedan dañar la mucosa bronquial”. Por ello, aconseja usar vaporizadores u otras formas de administración.

La Asociación Médica Británica6 señala que la administración aguda de cannabis y de THC ejercen un demostrado efecto broncodilatador sobre las pequeñas vías aéreas pulmonares. Tashkin7 descubrió que el cannabis fumado y el THC oral producen un efecto broncodilatador significativo de dos horas de duración como mínimo.

DOLOR

Según la IACM, amplios estudios clínicos han probado las propiedades analgésicas de los derivados del cannabis. Entre las posibles indicaciones están el dolor neurológico de la esclerosis múltiple, el originado tras causar daño al plexo braquial, en la infección por VIH, la artritis reumatoidea, el cáncer, el dolor de cabeza, la dismenorrea, la inflamación crónica intestinal y las neuralgias.

MIGRAÑA

Ethan Russo, neurólogo, etnobotánico y profesor de farmacología y medicina en la Universidad de Washington, comenta que el uso común en Sumeria e India se remontaría al menos hacia unos 4000 años8. Entre 1842 y 1942 fue uno de los principales tratamientos para la migraña en Europa y Estados Unidos. Se ha demostrado que el cannabis actúa como antiinflamatorio a través de diversos sistemas de neurotransmisores (serotonina, dopamina y glutamato), e interacciona con el sistema opioide endógeno.

Grinspoon también comenta9 el caso de un científico que presentó ataques severos de migraña, quien luego de usar todos los medicamentos legales antimigrañosos y antináuseosos, fumó marihuana durante uno de sus ataques, lo que mejoró sus síntomas.

ENFERMEDADES DEL MOVIMIENTO

IACM también da cuenta de informes que dan cuenta del beneficio terapéutico del cannabis en el Síndrome de Tourette’s10, en la distonía y la disquinesia tardía.

También hay casos publicados de mejoría en el parkinsonismo y en la enfermedad de Huntington, los que no se han podido objetivizar. Pese a ello, la IACM sostiene que “los productos derivados del cannabis pueden ser útiles en la disquinesia inducida por el tratamiento con levodopamina en la enfermedad de Parkinson sin que se produzca un empeoramiento de los síntomas principales”.

FARMACODEPENDENCIAS

Pese a que uno de los argumentos prohibicionistas acusa a la marihuana de ser la puerta de entrada a otras drogas, casos registrados a lo largo de la historia y documentos recientes, dan cuenta de que el cannabis presta mucha utilidad como puerta de salida a otras drogas. La IACM sostiene que “el cannabis es un buen remedio para combatir el síndrome de abstinencia causado por la dependencia a benzodiacepinas, opiáceos y alcohol (…) según los beneficios observados, pueden ser útiles tanto en la reducción de los síntomas físicos como del estrés que ocurre tras abandonar la droga de abuso”.

EFECTOS EN EL ÁNIMO

También se han reportado efectos positivos del cannabis en trastornos del sueño, ansiedad, enfermedad bipolar y distimia. Un estudio divulgado por la revista The Journal of Neuroscience, hecho por científicos del Centro de Investigaciones de la Universidad McGill, en Montreal, Canadá, en octubre del año pasado sostenía que en bajas dosis el cannabinoide WIN55,212,2 puede aumentar los niveles de serotonina, neurotransmisor que regula el estados de ánimo. Los investigadores reportaron que el efecto antidepresivo del cannabinoide era paralelo a una mayor actividad de las neuronas que producen la serotonina. Sin embargo, la investigación señala que dosis más altas pueden provocar un efecto contrario.

PRURITO

Hay indicios de efectos positivos del THC en casos de prurito provocado por la enfermedad colestásica del hígado que han tenido problemas con las terapias estándares (difenilhidramina, clorfeniramina, colestiramina, rifampicina, fenobarbital, doxepina, naltrexona, rayos ultravioleta y lociones tópicas).

Investigadores de la Universidad de Wroclaw, Polonia, usaron un ungüento compuesto por lípidos y endocannabinoides fisiológicos en pacientes con prurito por fallo terminal de la función renal10, logrando la desaparición del prurito en la mayoría de los pacientes, además de mejorar la sequedad cutánea.

OTRAS DOLENCIAS

Experiencias aún no estudiadas dan cuenta del uso de la marihuana en casos como hipo, síndrome de déficit de atención, hipertensión arterial, tinnitus, síndrome de fatiga crónica y síndrome de las piernas inquietas.

Estudios no concluyentes también dan cuenta de personas que tuvieron efectos positivos en casos de estrés y ansiedad. También en las secuelas de procesos inflamatorios, como colitis ulcerosa, “los productos del cannabis pueden actuar no sólo como analgésicos sino además con un demostrado efecto anti-inflamatorio”, sostiene la Acmed.

1 Galve-Roperph I, et al. Antitumoral action of cannabinoids: involvement of sustained ceramide accumulation and ERK activation. Nature Medicine 2000;6(3):313-319.

2 De Petrocellis L, et al. The endogenous cannabinoid anandamide inhibits human breast cancer cell proliferation. Proc Natl Acad Sci U S A 1998;95(14):8375-8380.

3 Crawford WJ, Merritt JC. Effects of tetrahydrocannabinol on arterial and intraocular hypertension. International Journal of Clinical Pharmacololgy and Biopharmacy 1979;17(5):191-196.

4 Volicer L, Stelly M, Morris J, McLaughlin J, Volicer BJ. Effects of dronabinol on anorexia and disturbed behavior in patients with Alzheimer’s disease. Int J Geriatr Psychiatry 1997;12(9):913-919.

5 Ramírez, B.G., Blázquez, C., Gómez del Pulgar, T., Guzmán, M. and de Ceballos, M.L. Prevention of Alzheimer’s disease pathology by cannabinoids: Neuroprotection mediated by blockade of microglial activation. J.Neurosci. 25 (2005) 1904-1913.

6 British Medical Association: Therapeutic Uses of Cannabis. [Asociación Médica Británica: Aplicaciones terapéuticas del cannabis.] Amsterdam: Harwood Academic Publishers, 1997

7 Tashkin DP, Reiss S, Shapiro BJ, Calvarese B, Olsen JL, Lodge JW. Bronchial effects of aerosolized delta 9-tetrahydrocannabinol in healthy and asthmatic subjects. American Review of Respiratory Disease 1977;115(1):57-65.

8 Russo EB. Hemp for headache: An in-depth historical and scientific review of cannabis in migraine treatment. J Cannabis Ther 2001;1(2):21-92. Y Russo E, eds. Cannabis and Cannabinoids. Pharmacology, toxicology, and therapeutic potential. Haworth Press, Binghamton/New York 2001.

9 En http://www.rxmarihuana.com/migraines_hms.htm.

10 Müller-Vahl KR, Schneider U, Koblenz A, Jobges M, Kolbe H, Daldrup T, Emrich HM. Treatment of Tourette’s syndrome with Delta 9-tetrahydrocannabinol (THC): a randomized crossover trial. Pharmacopsychiatry  2002;35(2):57-61.

11 Szepietowski JC, Szepietowski T, Reich A. Efficacy and tolerance of the cream containing structured physiological lipids with endocannabinoids in the treatment of uremic pruritus: a preliminary study. Acta Dermatovenerol Croat 2005;13(2):97-103.

EFECTOS A CONSIDERAR

Si bien no hay reporte alguno de muerte por consumo de cannabis o THC, cuando se usa en forma terapéutica, y sobre todo si no tienes experiencias anteriores de uso, debes comenzar con bajas dosis e ir incrementándolas hasta determinarse la dosis que más se adapte al cuerpo y a los requerimientos de la enfermedad.

El cannabis inhalado o comido provoca efectos secundarios que podrían dificultarte alguna tarea que emprendas, como sedación, euforia, alteraciones en la memoria, de la percepción del tiempo y, en algunos casos, puede conducir a depresión o agravar un cuadro sicótico.

El humo de la marihuana es más dañino que el provocado por la quema de tabaco. Lo más indicado para evitarlo es usar un vaporizador, aparato que evita las toxinas producidas en la combustión y permite la evaporación de los cannabinoides. Un estudio de NORLM (National Organization for the Reform of Marijuana Laws), comprobó que un vaporizador quemó THC a 185° C, eliminando el benceno, un conocido carcinógeno, tolueno, naftaleno y, en menor medida, monóxido de carbono y alquitrán.

¿QUÉ PASA EN OTROS PAÍSES?

En Holanda se puede encontrar cannabis y sus derivados sintéticos en las farmacias desde el 2003; en España, donde el autocultivo de cannabis y consumo no es delito, los médicos puede recetar Sativex a sus pacientes cuando no mejora con la medicación habitual. En el Hospital Vall d’Hebron de Barcelona se está realizando un estudio con el fármaco.

En Israel el gobierno otorga permisos para consumir cannabis con fines médicos a quienes lo soliciten. En Canadá, en enero un tribunal falló que quienes quieran usar marihuana para tratar sus enfermedades no se verán obligados a depender del gobierno federal como proveedor, sino que pueden recurrir a su propio cultivador. En Estados Unidos, desde 1996, 12 estados han legalizado su uso médico. Así ocurre en Arizona, California, Washington, Nuevo México y Alaska.

En México el 2006 fue presentada un proyecto de ley que apuntaba a despenalizar el cannabis y otras sustancias, pero por presión de Estados Unidos la iniciativa no prosperó. En Argentina en abril del 2007 un tribunal de Buenos Aires absolvió a una mujer procesada por tener 90 grs. de marihuana, considerando que su uso medicinal “es penalmente irrelevante”. La Cámara Federal de Apelaciones argumentó que siempre que no se afecte la salud pública es legítimo que una persona consuma marihuana para calmar dolores aún sin prescripción médica. El 2006 el tribunal de alzada dictó un fallo que considera lícita la tenencia de marihuana para uso personal si ello no constituye “proselitismo o riesgo para terceros”, sentando una jurisprudencia muy avanzada en el continente. Además, la química Edda Adler, de la Facultad de Farmacia de la Universidad de Buenos Aires, desde hace 8 años tiene un grupo de trabajo centrado en los efectos de los endocannabinoides en la fisiopatología cardiovascular.

GLOSARIO CANNÁBICO

Cannabis: Hasta hoy se han identificado 483 diversos componentes químicos, siendo los más importantes y específicos los cannabinoides (66). También se hallan en la planta compuestos nitrogenados (27), aminoácidos (18), proteínas (3), glicoproteínas (6), enzimas (2), azúcares y compuestos relacionados (34), hidrocarburos (50), alcoholes simples (7), aldehídos (13), cetonas (13), ácidos simples (21), ácidos grasos (22), ésteres simples (12), lactonas (1), esteroides (11), terpenos (120), fenoles no-cannabinoides (25), flavonoides (21), vitaminas (1), pigmentos (2) y elementos (9).

THC: Tetrahidrocannabinol. Hace referencia al isómero natural delta-9-THC. Es la principal sustancia psicoactiva encontrada en el cannabis. Es liposoluble (o sea, se disuelve en grasas) y en disolventes orgánicos cómo el etanol o el hexano. Sus efectos farmacológicos son el resultado de su interacción con el recientemente descubierto sistema endocannabinoide.

Cannabinoides: Define los cannabinoides naturales de la planta de cannabis y más genéricamente incluye todos los productos químicos o sus derivados que se acoplan a los receptores cannabinoides.

Endocannabinoides: A los ligandos endógenos de los receptores cannabinoides se les denomina cannabinoides endógenos o endocannabinoides. Son producidos por el propio organismo de humanos y animales. Entre ellos están, además de la anandamida, el 2-araquidonil glicerol (2-AG), el éter del 2-araquidonil glicerol (éter de noladina), la araquidonil-etanolamina (virodhamina) y la N-araquidonil-dopamina (NADA). Los endocannabinoides son potentes relajantes de la vasculatura lisa.

Anandamida: Investigadores israelíes descubrieron en 1992 que el cuerpo fabrica esta sustancia, de origen lipídico y llamada también araquidonil-etanolamida. Es un endocannabinoide o ligando endógeno de los receptores cannabinoides. Esto da cuenta que el cannabis tiene un funcionamiento similar al opio (hay opiáceos endógenos) en nuestro organismo, o sea, constitucionalmente estamos dotados para ello, operando el cannabis como una llave en la cerradura que sería el sistema endocannabinoide.

La anandamida es sintetizada por el cuerpo y es descompuesta rápidamente. Pese a no tener idéntica estructura que el THC, provoca efectos similares. Está ligada con todos los mecanismos asociados con el placer: comida, sexo y circuitos de recompensa, provocando analgesia y sensación de paz. Se encuentra en el cerebro, arterias, plaquetas y en tejidos que tienen que ver con el sistema inmune.

Entre los cannabinoides sintéticos encontramos:

Dronabinol: Designa al (-)-isómero-trans del delta-9-THC. Tiene proporciones estándares de THC y ninguno de los otros compuestos presentes en el cannabis natural. Fabricado por Unimed Pharmaceuticals en Estados Unidos, con el nombre de Marinol, disuelto en aceite de sésamo; THC Pharm y delta 9 Pharma en Alemania, se presenta en cápsulas de 2,5; 5 y 10 mg. Es usado para las nauseas y vómitos de pacientes con cáncer, además de ser estimulante del apetito en pacientes con sida.

Nabilona: Derivado sintetizado de delta-9-THC con una pequeña modificación en su estructura química. Fabricado por Eli Lilly and Company con el nombre de Cesamet en Estados Unidos entre 1985 y 1989. Disponible en el Reino Unido y otros países europeos es elaborado hoy por Cambridge Laboratorios. Es usado para náuseas y vómitos provocados por la quimioterapia y, el 2006, fue aceptado por la Food and Drug Administration (FDA) norteamericana.

Sativex: Desarrollada por GW Pharmaceuticals, es un extracto de cannabis aplicado en la mucosa bucal. Contiene THC y cannabidiol (CBD). Es usado para el tratamiento del dolor neurológico en adultos con esclerosis múltiple. Desde el 2005 se halla en Canadá y luego en Reino Unido y España, donde es usado en un ensayo clínico y como medicamento compasivo, sin estar aún comercializado. Además cuenta con propiedades antiinflamatorias.

* Ninguno de estos 3 medicamentos está disponible en Chile

5 Responses to “Uso Terapéutico”

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